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El sector de la administración de propiedades está experimentando cambios significativos impulsados por la tecnología, las transformaciones sociales, la evolución de las expectativas de las juntas directivas y los residentes, y una gama cada vez mayor de servicios. Sin embargo, las responsabilidades fundamentales de los administradores de propiedades permanecen inalterables, y una sólida relación basada en la confianza, una comunicación fluida y expectativas claramente definidas entre los administradores y las juntas directivas es esencial para el éxito.
”Definir claramente las expectativas es fundamental en cualquier colaboración, pero aún más cuando se reconoce que la relación implica el mantenimiento de los hogares y el estilo de vida de las personas“, afirma David Unger, vicepresidente sénior de gestión de AKAM. ”Una vez que todos están de acuerdo con las expectativas, es importante establecer un consenso sobre cómo se medirán el progreso y los objetivos, y realizar un seguimiento frecuente de los mismos”.”
Las finanzas, el mantenimiento, la limpieza, la gestión de proyectos y la comunicación se evalúan habitualmente con objetivos claros y parámetros de referencia, lo cual es fundamental para valorar el desempeño de la administración. La retroalimentación periódica tanto de la junta directiva como de los residentes es necesaria para que la administración pueda monitorear el progreso en tiempo real y abordar las inquietudes de manera proactiva.
Ante esta situación, es importante interactuar con los residentes y obtener su opinión sobre la comunidad, además de las evaluaciones y comentarios periódicos de la junta directiva”, afirma Unger. “No es responsabilidad de la junta directiva supervisar al administrador; la empresa de administración de propiedades debe hacer un seguimiento del progreso, monitorear las opiniones y abordar las inquietudes en tiempo real”.”
Si surge algún descontento, se anima a los residentes y a las juntas directivas a que compartan sus inquietudes directamente con el equipo de gestión y proporcionen comentarios constructivos. En casos de bajo rendimiento persistente, el contrato de gestión puede incluir periodos de prueba o planes de mejora del rendimiento. En última instancia, podría ser necesario un cambio de gerente.
Ante todo, los residentes deben sentirse cómodos compartiendo sus comentarios con sus administradores y la empresa de administración de propiedades”, afirma Unger. “Si la comunidad no está satisfecha con la administración actual, el equipo de administración debe estar dispuesto a ofrecer soluciones. Esto podría implicar incorporar expertos en la materia para apoyar un proyecto, reevaluar los objetivos y procesos, o encontrar un administrador de propiedades que se ajuste mejor a las necesidades de la comunidad”.”
La formación continua, como talleres y conferencias, es fundamental para que los administradores de propiedades se mantengan al día sobre las mejores prácticas y las tendencias del sector. Los recursos educativos de organizaciones como CAI e IREM contribuyen al desarrollo de habilidades y a la mejora del rendimiento.
En general, la clave para una gestión inmobiliaria exitosa reside en establecer expectativas claras, mantener una comunicación fluida, realizar evaluaciones periódicas y estar dispuesto a adaptarse a nuevas herramientas y afrontar nuevos retos.
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